Esta entrada se la quiero dedicar a un amigo bloguero llamado
Daniel, el
otro día leí en su blog una entrada, que me dejo pensando, y un tanto
asombrada, esta claro que todos absolutamente todos tenemos un pasado, un
presente y un futuro, me voy a centrar hoy en el pasado.
PASADO...
Algo que paso, recordar? O mejor no recordar? Fácil
de olvidar? Cada
persona es un mundo y lo lleva de una forma diferente. En
esta entrada, me gustaría hablar un poco sobre mí, creo que explicar la vida de
alguien es muy difícil... Pero no se... Para mi, es interesante digamos soltar
todo lo que llevo dentro hace muchísimos años... Mi mejor forma de expresarme
es escribiendo, me divierte, me relaja, a veces, me sorprendo de las cosas
que puedo llegar a escribir y a expresar con mis relatos, de todas maneras hay
ciertas personas que leen mi blog, y me hacen muy felices cuando me comentan
que les gusta lo que escribo. Esto lo escribí cuando me quede embarazada de mi
tercer bebe, aunque ese embarazo no prospero, mi relato empezaría así:
Llevo tres noches sin escribir, desde que me enteré que estoy de nuevo embarazada, la mente se me ha quedado estancada, porque en ella están otros pensamientos, el hermano de César, me dijo un día, lo de quedarte en blanco es normal, más aun cuando no duermes bien o te preocupa algo, los momentos de inspiración no se pueden forzar simplemente vienen solos!.
Está claro que mi embarazo no es una preocupación "MALA" pero si una preocupación en otro sentido. Ahora tenemos que educar a tres personitas, no quiero que sufran por nada del mundo, no quiero que pasen las cosas que yo he pasado, me refiero a las malas claro, no quiero que cometan los mismos errores que he cometido yo, que por cierto han sido muchos. Mi madre me decía: Marta, de los errores se aprende, pero yo me hago una pregunta: Y los errores que se cometen, después de realizados como se los perdona uno mismo? Que tus hijos cometan errores no se puede prever, no se pueden calcular, pero si se les puede educar, enseñar y aconsejar, que luego, ellos elijan su vida, sus actos, que se equivoquen, que rectifiquen, que se caigan, que se levanten... Así es como uno se hace fuerte y aprende.
La niñez que viva un niño es súper importante para su futuro y educación, marcara sus recuerdos, sus conductas, sus actos, eso será una cosa que nunca borraran de su mente, aunque a veces gracias a las palabras de una madre, de la enseñanza recibida, se consigan olvidar cosas terribles y este es mi caso.
Mis recuerdos creo que empiezan sobre los cinco años, aunque tengo muchas lagunas.
Nací en Bogotá. Mi madre me abandonó cuando tenía pocos meses de vida, en la casa donde limpiaba.
Mercedes, que era la señora de la casa, fue la que me cuido hasta los seis años, nunca la he tenido rencor, a pesar de las cosas malas que me hizo pasar.
Mi madre adoptiva, será la ultima vez que me refiera a ella por ese nombre, porque ella fue la única madre que tuve, me enseño a verlo de forma positiva, mi mama me decía: Si Mercedes no te hubiera acogido y cuidado, igual hubieras acabado de una forma diferente, como por ejemplo en la calle, abandonada, sería lo que llaman en Bogotá una gamín.
El término " gamín " se acuña, además de los residentes de la calle, a cualquier individuo con un comportamiento inaceptable.
En la casa vivían:
Mercedes... Era una señora gorda, morena con pelo largo rizado, le gustaban los sombreros grandes, la ropa muy amplia, sobre todo faldas.
Tenía tres hijos:
- Arturo: No me podía ver ni en pintura, fue el motivo por el cual a los seis años me querían llevar a un orfanato, él no quería que siguiera en la casa, en algún momento de mi joven vida recuerdo haber ido a verle con Mercedes a un hospital o a un sitio donde estaba internado, mi conclusión que estaba loco o algo parecido, porque tenía a veces ataques, en casa tenían que esconder los cuchillos, lo hacían debajo de las camas donde dormíamos, recuerdo algunas noches que el gritaba mucho y nos escondíamos Carolina, Janeth y yo, en la cama, las tres juntas, yo me tapaba con las sabanas, estábamos a oscuras, teníamos miedo a que entrara.
- Enrique: Tenía novia y algunas veces me llevaban a pasear con ellos.
- Janeth: La madre de Carolina, no tengo ningún recuerdo malo de ella. El marido de Yaneth: Álvaro, no tengo ningún recuerdo en especial de él, un chico tranquilo, pasaba desapercibido, por lo menos para mí, andaba poco por casa. La hija de Janeth y Álvaro: Carolina: Era más pequeña que yo, recuerdo que jugaba mucho con ella, se me quedo una imagen grabada de cuando me trajeron para España, la llevaron al aeropuerto para despedirse de mí y ella chillaba y lloraba porque no quería que me fuera de su lado, es un recuerdo bonito que tengo. Muchas veces he pensado en ella, que habrá sido de su vida, donde estará? Será feliz? Tendrá hijos? Estará casada? Habrá muerto?
También vivía con nosotros, la abuelita, es extraño pero no recuerdo su nombre, ella me trato con mucho cariño y dulzura, recuerdo que tenía su habitación en la parte de abajo de la casa, pero al final la hicieron una pequeña cabaña en un patio que había fuera de la casa, nunca entendí el porqué, me parecía que aquello no estaba bien, era como si fuera un perro, la llevaban la comida y allí estaba todo el día la pobre, mi mama me dijo que la abuelita falleció al poco de llegar yo a España.
Muchas veces cuando hago cosas con Ángela, pienso si luego de mayor se acordara, aunque todavía creo que es muy pequeña, por eso quiero que sea lo mas feliz posible, que aprenda unos principios, y unas normas para que luego su crecimiento sea aun mejor y por supuesto que no tenga ningún recuerdo triste.
Allí pasé mucho hambre, eso si lo recuerdo bien, robaba comida como podía, me comía los restos de los demás, yo siempre comía en la cocina solita, lo más asqueroso que recuerdo haber hecho, es ir al patio que había saliendo de la cocina y escarbar en el suelo y sacar lombricitas y comérmelas... Qué asco!!! Ahora creo que sería incapaz de hacerlo, pero como decía mi madre con hambre se come hasta pan duro. A veces cuando he visto el programa de supervivientes, puedo llegar a entender que se coman lo que sea, porque cuando hay hambre creo que no llegas a pensar en lo que es sino en la necesidad que se tiene.
Ahora me río porque lo veo de forma muy diferente a como lo veía antes, pero a veces me he identificado un poco con la Cenicienta, pero sin el príncipe.
Mi madre me enseño a ver las cosas desde un punto positivo, nunca desde el negativo, ella me decía que las cosas malas que habían pasado, que pasadas estaban, que ya no las volvería a pasar y que tenía que ver la vida bonita que tenía ahora y ser feliz.
Quería seguir citando algunas de las cosas que recuerdo de mi infancia.
Recuerdo como todos los días iba a por la leche y a por el pan, era muy común ver a algún camión de la guerrilla “paseando” por las calles, creo que uno de sus mayores diversiones era dar miedo a los niños, o por lo menos eso es lo que me parecía a mi, de todas formas, los ojos de un niño ven las cosas de diferente forma que lo ve un adulto. Yo sabía dónde me los iba a encontrar y temía llegar a ese punto, cuando te acercabas te apuntaban con las metralletas, como si te fueran a disparar y yo claro lo único que hacía era correr, su reacción era siempre la misma, echarse a reír.
Uno de esos días, en el punto negro, había mucha gente en corrillo, me acerqué y también estaba Mercedes, que en cuanto me vio me cogió e intentó que no mirara, pero como os podéis imaginar, la curiosidad mata al gato y claro a una niña de cinco años también, miré y vi a un señor tirado en el suelo con la cabeza reventada por un tiro, toda llena de sangre, a partir de ese día, siempre iba corriendo y con miedo a por el pan y la leche, lo que antes era para mí una diversión, se convirtió en una pesadilla diaria pensando que a mí me podía pasar lo mismo. Siempre me quede con la duda de cuál habría sido el motivo por el que dispararon a ese señor.
Mercedes siempre me gritaba porque decía que era muy sucia y desordenada, mi trabajo en casa era barrer, fregar, limpiar el polvo y hacer las camas, ahora con el tiempo veo a niñas de cinco o seis años y creo que se les puede ir enseñando a hacer las cosas pero no imponérselo como una obligación diaria, si no las hacía, pues me castigaban de diferentes maneras.
. Ducharme con agua fría.
. Pegarme con el cinturón y con la punta que tiene la hebilla me la clavaban en los brazos y en la espalda.
. Machacarme las manos con una piedra que tenían para la carne.
. Me metían la cabeza en lo que yo llamaba la ALBERCA, donde lavaban la ropa, la llenaban de agua y allí me hacían aguadillas, y a veces me costaba respirar, todavía recuerdo como mi cabeza entraba y salía, abría los ojos y veía las burbujas entre mi pelo largo.
Y
lo que más miedo me daba era que me dejaban solo en casa, se iban, apagaban las
luces, y me cerraban con llave, para que no pudiera salir, siempre buscaba la
forma de irme pero las ventanas tenían rejas y era imposible. He
llegado a escribir todo esto, no para dar pena, ni mucho menos sino para, desahogarme,
tenía la necesidad de contarlo, para mí es como una liberación, pena realmente tiene que dar las cosas horribles que siguen existiendo en esta vida, eso ya paso, yo estoy genial y soy muy feliz con mis dos hijos y mi pareja. Matizar
que gracias a la grandísima madre que he tenido, ahora mismo estas cosas las
cuento como una anécdota, no como un sufrimiento ni un trauma, ella me enseñó a
aceptarlo y a comprender que a veces la gente actúa mal pero no por eso
nosotros tenemos que ser iguales, que las vivencias sirven para aprender y
rectificar errores y que nunca nos quedemos con las cosas malas si no con las
buenas.
Hoy
en día cuando en el telediario o en algún programa de radio o televisión, dan
noticias de los maltratos que se hacen sobre todo a niños y a personas mayores
(porque creo que son los más indefensos) me pongo a pensar como pueden ser
capaces de hacerlo, pienso en lo que he vivido yo y no llego a ninguna
conclusión, siempre digo será gente enferma, pero a mí me parece que
Mercedes no estaba enferma o eso creo, tal vez mí perspectiva de cinco años no
me deja ver bien lo que sucedía en realidad.
Por
otro lado en el programa de la cadena cuatro HERMANO MAYOR, me impresiona mucho
como esos hijos tratan a esos padres, César me explica que es culpa de los
padres que no han sabido educarlos desde pequeños y ponerles las cosas claras
de quién es el que manda en casa, también pensamos que muchos de esos
comportamientos son por culpa de vivencias en la infancia, malos tratos, falta
de cariño, separación de padres y entonces pienso, si no hubiera tenido la
madre que tuve que me educó, enseñó, guió, me dio todo el cariño del mundo, que
hubiera sido de mí? Mejor ya no pensar más en ello, quedarme como decía mi
madre con lo bueno... Que para mi fue ELLA.